Memoria: ·Reconcentración; un testimonio / Julián Sánchez·

La vida en el campo era ya imposible. La gente andaba hambrienta y casi desnuda. Todos venían hacia nuestra casa; cocinábamos dos latas de boniato, pero esto era insuficiente. Nos comían las gallinas, los cerdos y hasta los terneros. De noche, nos invadían los perros de los contornos; llegaron a comerse un ternero en el corral de las vacas. Los gatos se tomaban la leche depositada en la canoa del queso. Ni matándolos nos librábamos de estos animales. Para seguir leyendo…

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