Crónica: ·El “sidatorio”·

El “sanatorio”, en honor a la verdad, tenía un enclave maravilloso, creo que en Arroyo Naranjo, no me acuerdo exactamente, pero una jaula, aunque sea de oro, sigue siendo una jaula, y eso era el sidatorio donde sus presos no tenían siquiera derecho a tener contacto con la familia más cercana. Varias veces hube de ir a aquel sitio para solicitar una entrevista con alguno de los “internos”. Cuando ya pensaba que no me la iban a conceder, me llegó la autorización. Para seguir leyendo…

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