Jorge Peré: ·Cuba, después de 1959: La Historia como ficción intelectual·

Al revisar los catálogos editoriales cubanos, aparecen títulos y autores que en su momento marcaron el tono y los destinos de una época, y que ya nunca más han sido atendidos ni por la crítica ni en los espacios académicos, por causa de restricciones políticas. De esto se trata el síndrome del “estante vacío”, de varios libros alimentando una zona flotante, como espejismos en la nada. Son los Expedientes X de la literatura cubana. Intentar leer la década del 60, en ausencia de títulos como Los años duros (1966), Condenados de Condado (1966), Celestino antes del alba (1967) o Tute de Reyes (1967), supone instalarnos en los terrenos de una mala ficción, disfuncionalmente narrada por la paranoia y los intereses ideológicos, de un sistema en cuarentena literaria. Para seguir leyendo…

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