Gerardo Fernández Fe: ·Un inédito de Juan Carlos Flores·

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De muy poco sirve ya regresar la extensa línea de escritores nuestros trascendentales que optaron por la vía de la muerte por propia mano: Novás, Escobar, Rosales, Victoria, entre otros. Sí se ratifica aquí que el suicidio no tiene por qué provenir de un acto de desenfreno; habría que verlo también como un paso meditado, en plena conciencia, cuando los fantasmas se han vuelto demasiado pesados y se aparecen, semejante a golpes de martillo de un vecino inclemente, sobre todo en las noches. O cuando lo atroz diario, lo de todos los días, se vuelve repetitivo, repetitivo, repetitivo… Y porque, definitivamente, como había anticipado Baudelaire, “todos somos ahorcados o ahorcables”. Para seguir leyendo…

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