Carlos Espinosa: ·Las memorias de Hans Magnus Enzensberger·

El único trabajo que Enzensberger realizó en la Isla se redujo a cortar caña en la zafra de 1969. Durante su estancia, vivió a cuerpo de rey, hospedado en los mejores hoteles y disfrutando de atenciones con las cuales la población no podía ni siquiera soñar. Para escapar de esa inactividad, consiguió colaborar como asesor en una editorial y como traductor e intérprete. (No menciona que durante su estancia publicó bajo el sello editorial de la Casa de las Américas el ensayo Las Casas y Trujillo, que presumiblemente redactó allá.) Habla con respeto de Haydée Santamaría, acerca de la cual expresa: “Era, y no se puede decir de otra forma, una testigo de sangre de la Revolución (…) La energía de aquella mujer de cuarenta y cinco años había superado, más que su belleza, todos los avatares políticos del país. No era una intelectual; en suma, se comportaba con más modestia que la mayoría de los comandantes”. Para seguir leyendo…

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