Ernesto Hernández Busto: ·Un puerco en una guagua·

La otra cara de nuestra exaltación culinaria, doméstica y festiva del cerdo es una larga crónica del hambre que se prolonga durante décadas. Muchos relatos truculentos del llamado Periodo Especial (a partir de 1989) tienen como protagonista un cerdo criado en la bañera de un departamento, en medio de La Habana. Versiones extremas hablan de cerdos operados de las cuerdas vocales para que no gritasen durante su cautiverio. Y otras leyendas urbanas, menos confiables, añaden escenas gore: cerdos criados en medio del severo racionamiento de energía eléctrica, que solo podían ser sacrificados por trozos y eran mantenidos vivos tras sufrir mutilaciones parciales para que la carne no se descompusiera sin posibilidad de congelarla durante aquellos apagones interminables. Para seguir leyendo…

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