Antonio José Ponte: ·¡Cómo debe sonar la manigua antillana!·

El musicólogo Adolfo Salazar (Madrid, 1890-Ciudad de México, 1958) llega a La Habana en mayo de 1930, invitado como conferencista, y parece desembarcar, no en el puerto, sino en Las Fritas de Marianao. Es allí donde encuentra la verdadera Cuba. Allí y en el pequeño pueblo de Caimito de Guayabal. Celebra en sus artículos y conferencias de Cuba y las músicas negras el encanto de las calles de La Habana, considera al Prado habanero uno de los paseos más admirables del mundo, halla imponente al flamante Capitolio, pero estima que la ciudad posee “la arquitectura burguesa más horrible del mundo”. Para seguir leyendo…

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