Jorge Ángel Pérez: ·Lo que el Tíber se llevó·

Calvert, que había elegido a Cuba como su patria, temió luego a ese Estado “infalible” reverenciado por “devotos” que carecen de derechos y libertades. Calvert temió a la persecución, a la falta de tolerancia y de conciencia civil. Viajó a Roma, vivió en Roma y allí se enamoró otra vez. En esa ciudad escribió una novela que lanzó a las aguas del Tíber, y de la que solo se salvó aquel fragmento en el que hace el viaje más extraordinario, el más lúcido y radiante, por el interior de su amante. Para seguir leyendo…

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