Héctor Antón: ·Salvas de un antihéroe·

‘Nadie me vio partir’ se limitó a la carta de invitación remitida desde México impresa, enmarcada y traducida al inglés. Eran dos cuadros en blanco y negro, montados a la entrada de las oficinas del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. Esta “presencia” del “artista invisible” generó una controversia, donde prevalecieron los cojones suaves de miembros activos del Comité Organizador. ‘Nadie me vio partir’ era una mueca de salón; eso que los custodios de la Institución Arte admiten mientras controlan. También era un verso de un poema de un libro del poeta y editor Luis Marré, padre del artista, fallecido en 2013. Más allá del pretexto sensiblero o mañoso, la fuga colegiada era un homenaje a la ausencia. Para seguir leyendo…

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