Catalina Quesada Gómez: ·Mutatis mutandis: de Severo Sarduy a Mario Bellatin·

Ambos confluyen, pues, en la conciencia de la gratuidad del acontecer en la narración, en el delirio como norma en sus universos imposibles, en la identidad muchas veces mutante de los personajes, sometidos en otras a un determinismo ortopédico que recuerda constantemente su carácter artificioso y anómalo. Pero es sobre todo en el acercamiento a la vacuidad y en el afán por cubrirla de máscaras y de letras, de copias que surgen de la nada, para recordarnos que no hay centro, ni origen, donde el pulso de ambos late al unísono. Y ahí es cuando la escritura hace de hipérbola (o de hipérbole) para permitir, en un espacio de exceso, de espectacularidad de máscaras y de disfraces —de Lady S.S. a la muñeca de fantasía, pasando en un escritor sin prótesis en medio de un espectáculo de danza moderna—, la tan anunciada desaparición del escritor detrás de una gran telón de humo. Para seguir leyendo…

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