Jorge Edwards: ·Persona non grata / Prólogo para generaciones nuevas·

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El lenguaje doble también se practicaba, por lo demás, en los escalones superiores del partido chileno. Al día siguiente o subsiguiente de la invasión de Checoslovaquia, en agosto de 1968, cené en casa de un dirigente comunista con Pablo Neruda y Matilde, con otros miembros de la jerarquía y con algún compañero de viaje. Fue una conversación llena de filigranas y en la que no se mencionó en ningún momento el tema del día, que ocupaba sin embargo todas las primeras planas de los periódicos y todas las pantallas de la televisión. Era un milagro de discreción. O una forma perfecta de hipocresía. Yo sabía que el embajador checo había visitado en la tarde al ministro Valdés y le había asegurado con lágrimas en los ojos que nadie, ningún miembro de su gobierno, había pedido la intervención de las tropas soviéticas en Checoslovaquia (…). A la salida de la cena, en una de las típicas despedidas chilenas que pueden prolongarse en la calle, junto a la puerta de los automóviles, durante horas, le preguntamos a Neruda si pensaba viajar a Europa, ya que tenía un proyecto de viaje muy anunciado. “No”, dijo Neruda, con una cara entre cómica y patética: “La situación está demasiado checoslovaca”. Eso fue todo, y era, como se puede apreciar, más que suficiente. Para seguir leyendo…

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