Enrique del Risco: ·De la censura como artesanía·

Pienso en películas exhibidas en Cuba pero que, por arte de la edición o la traducción, conseguían eliminar la escena incómoda en que el teniente Debrin machacaba a nuestro comandante logrando que la película empezara, sin mucho sentido, en la escena siguiente. O cuando se esforzaba por ahorrarnos el detalle que el personaje de Pedro Cerrano, el jugador que tenía un altar santero en su taquilla, era un compatriota escapado. Una paciente orfebrería del silencio que dejaba aquellas películas irresponsables aptas para el consumo nacional. Para seguir leyendo…

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