Ronaldo Menéndez: ·Arenas en la orilla, apuntes para Kafka en La Habana, o, la vida metafórica de Reinaldo Arenas·

Un delator, en la Cuba de aquellos años y después, es tu amigo. O tu hermano, o tu vecino, o tu jefe o subordinado. Porque un delator debe cumplir ciertos índices de calidad, y mientras más cercano esté al ámbito del potencial delatado, más fiable y eficaz es la fuente. Y a Reinaldo lo delató su amigo Coco Salá. Entonces conoció las mazmorras del Morro y La Cabaña, donde se dice –y él dice- que sobrevivió porque escribía cartas de amor a los asesinos y presos políticos y homosexuales que lo acompañaban. Para mí que sobrevivió gracias al pene de un sargento-alcaide. Y esto es casi una metáfora. En su biografía Reinaldo cuenta que mientras aquel hombre lo entrevistaba por uno u otro motivo, él observaba detenidamente su magnífico miembro insinuado bajo el pantalón. Reinaldo, siendo un hombre culto y sensible como la piel con fiebre, sólo podía sobrevivir a la cárcel si tenía una inagotable voluntad de goce metida en la médula y en la carne. Como una armadura interior. Para seguir leyendo…

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