Ernesto Santana: ·El Cristo de La Habana y la Ermita de Antilla, dos obras de arte censuradas·

El simbolismo de la Virgen, tanto como el del Hijo de Dios, fue odiado por los representantes del régimen. Uno de ellos, Quinciano Soler, ordenó demoler la Ermita de Antilla con un buldózer y arrojar sus restos a la bahía de Nipe. Así se cuenta en el documental Érase una vez un pueblo, de Ernesto Granado. Como los habaneros, los antillanos debieron soportar en silencio el sacrilegio. (…) La Ermita de Antilla será reconstruida y la figura de la Virgen regresará a ella, gracias al turismo, entre otras cosas, por lo mismo que fue reintegrado el Cristo de La Habana al paisaje espectacular de la bahía, luego de que ambos resultaran víctimas de una censura brutal y absurda. Para seguir leyendo…

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