Héctor Antón: ·13 notas a la 13 Bienal de La Habana·

Las Bienales de La Habana han sido un espacio de lujo para artistas relegados del Caribe y el resto del mundo. Una especie de matrioska periférica donde cabe todo para bien o para mal. Esta versión insistió en acopiar las sobras de arte contemporáneo recicladas en los rincones apartados del circuito, incluyendo a Cuba. Un trance habitual en un convocatoria relajada para unos y cerrada para otros. Aquí anidan conceptualistas latinoamericanos de bajo perfil o sin reservas de ideas. Al desplazarse a territorios como Regla, Luyanó, Guanabacoa, Matanzas o Pinar del Río, el espectador común se perdió el show de extramuros. La imposibilidad de moverse en la capital con un transporte caótico impidió una valoración general de un suceso barroco por exceso y minimalista por defecto. Para seguir leyendo…

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