Gatopardo: ·El cubano que sobrevivió a Chernóbil y hoy vive en Venezuela·

Los días siguientes al accidente, así le dicen al mierdero ese que se desató, todo fue un caos, era como el apocalipsis en cámara lenta. Ni el fuego, ni el humo, ni la lluvia radiactiva pararon, por lo menos hasta que fuimos evacuados dos días después. A mí me dio una tos tremenda, mareos, fiebres y fuertes dolores de cabeza, perdí el apetito y las zonas de mi cuerpo descubiertas se resecaron generándome piquiñas y pequeñas llagas y mi vista empezó a fallar. Creo que habré lagrimeado involuntariamente unas dos o tres veces por día durante los siguientes cuatro meses, hasta que dejé de ver bien y me recetaron lentes de por vida, lentes que parecen como culos de botella. Después sabría que todo esto fue la consecuencia de los altos niveles de radiación a los que estuve expuesto. Para seguir leyendo…

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