Janet Batet: ·Tito Trelles: memorias de un fotógrafo triste·

Las fotografías finiseculares de La Habana de Tito son un registro poético agridulce donde el contraste del blanco y negro acentúa la dignidad del retratado en medio del descalabro colectivo. Como otros fotógrafos de su época, a Tito no le interesa el retrato de grupo, esa masa amorfa que como retrato anónimo inundó la iconografía visual cubana de los sesenta y parte de los setenta. Desde mediados de los setenta y hasta su salida definitiva de Cuba en 1992, a Tito le obsesiona lo cotidiano, esa vida muda que fluye en la intimidad del hogar, esos tiempos muertos de La Habana que de tan muertos borran toda expresión del rostro y te tira a los portales para escapar el sopor de la tarde. Para seguir leyendo…

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