Carlos A. Aguilera: ·El comandante soft: entrevista a Abel Sierra Madero·

Fidel Castro es una invención, una fantasía que construyeron y vendieron corporaciones de la comunicación como The New York TimesPlayboyCBS, entre otras. Castro fue un producto de la Guerra Fría, una suerte de commodity, un producto que respondió a necesidades específicas tanto de los grupos liberales como de los conservadores. Y esto se conecta con tu primera pregunta en lo que respecta a esas fases de adoración y demonización. Fuera del contexto de la Guerra Fría el dictador cubano es un personaje anacrónico, hasta ridículo. Anthony de Palma le adjudicó a Herbert Matthews y The New York Times la producción de la fábula; pero creo que esa invención fue un poco más compleja. El periodista John P. Wallach recogió esa pulsión, mucho antes de que Anthony de Palma escribiera su libro. Aunque es algo trillado, decía Wallach “hay que decir, que si Fidel Castro no hubiera existido, lo hubiéramos tenido que inventar. El hecho es ese, que lo inventamos.” Para seguir leyendo…

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