Mónica Baró: ·La sangre nunca fue amarilla·

El descubrimiento de casos de exposición al plomo en la zona nunca detuvo el flujo de personas. No impidió que unas se fueran y otras nuevas llegaran. En los últimos años, hubo al menos dos familias que vendieron y se marcharon lejos por miedo al plomo. Las familias que compraron aseguran que no fueron advertidas de los riesgos potenciales, de lo que había pasado en los alrededores. Y hay también cuatro familias a las cuales el Estado les otorgó viviendas, a pesar de su estatus ilegal, porque tenían niños que mostraban niveles elevados de plomo en sangre o expedientes médicos con enfermedades asociadas a la exposición al plomo. Las cuatro se localizaban en la parte alta de la cantera sobre la que se extiende el asentamiento… Para seguir leyendo…

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