Héctor Antón: ·Otra manera de vivir del cuento·

La crisis de la clase dirigente es producto de un cliché estratégico: privilegiar la fidelidad política sobre el conocimiento técnico; requisito para situar o reemplazar a un funcionario por otro, quien supera al antecesor en torpeza y falta de amor por lo que hace. Más criticables que los humoristas, quienes conciben personajes que caricaturizan a funcionarios transitorios con arribismos de más y lecturas de menos, son los comediantes que se burlan del público hasta ruborizarlos de vergüenza. Puede ser una pareja de un negro joven con una rubia nórdica o un matrimonio gay de cualquier sexo. Dichos motivos bastan para armar la anti-dramaturgia emergente. Ni el racismo ni la homofobia constituyen una prioridad ética de la crítica oficial. Para seguir leyendo…

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