Carlos A. Aguilera: ·Henry Eric Hernández: el arte cubano o la violencia divina·

Uno de los condicionamientos totalitarios más perversos para el arte cubano ha sido el de sumarse al mercadeo del fetiche utopía. O sea, no es lo mismo que como artista comentes tu obra al curador o investigador de turno haciéndole ver que Cuba es una “utopía fallida”, lo cual le supone cierta belleza de la miseria y con ella algo precario a reparar en algún momento, que le digas que evalúas un sistema totalitario. Tampoco es lo mismo titular un libro como el de Rachel Weiss To and from Utopia…, que conceptualizarlo desde From and to Totalitarianism… Es así como la utopía no deja de alimentar su fetichismo, de “embellecer” el credo del izquierdismo intelectual, que no es lo mismo que la izquierda crítica. Y esto es muy importante porque el hecho de aferrarse al eufemismo discursivo en torno a esta representación detiene la dimensión histórica, es decir, si no se hace un cambio de término y se consiguen otras connotaciones, no se posibilita una dialéctica social y política. Para seguir leyendo…

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