Omar Pérez: ·El poema del amor y del cannabis·

Así como Lafargue, en su refutación de un contraproducente “derecho al trabajo” (cuyo prefacio de 1883 escribe, por cierto, en la prisión), exalta “la carne y sus pasiones”, llamando incluso en su ayuda a Descartes para recordar que “«todas son buenas por naturaleza, no tenemos más que evitar su mal uso y sus excesos»” (íd.), Martí ve en el árabe que “Cobra a la tierra el terrenal agravio” cultivando una “planta trovadora” la sustentación de su propio “deseo / De aquello lo invisible”. Contrastemos este deseo con la jactancia visionaria de Rimbaud (“y he visto a veces eso que el hombre ha creído ver”) y su propuesta de practicar “un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos”, uno de los fundamentos de las llamadas “Cartas del vidente”. Para seguir leyendo…

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