Julio Ramos: ·Una esquina rota de La Habana: la XII Bienal, el Taller Industrial de Línea y 18 y Guillén Landrián·

Si recordamos el peso que había tenido el gran relato del fin de la desocupación y del subempleo que legitimó las políticas económicas de la revolución desde comienzos de la década del 1960, tendremos una mejor idea del alcance que ahora tienen estas transformaciones en la experiencia de la gente y el gobierno de la vida. Tales efectos rebasan evidentemente la cuestión del salario. En la medida en que la inserción laboral había garantizado la efectividad de la interpelación de los sujetos en tanto ciudadanos “productivos” (o su exclusión del marco normativo por “improductivos”), está claro que los cambios recientes no sólo conciernen a las medidas de inscripción y disciplina de los cuerpos, sino también al vínculo afectivo entre la vida psíquica y la subjetivación política. Para seguir leyendo…

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