Julio César Jiménez: ·Pornografía y moral socialista·

Después de ver Danko calor rojo (Walter Hill) o Tango y Cash (Andrei Konchalovsky), el asombrado grupo de muchachos delante de la máquina decidía, a golpe de risitas y silencios sobreentendidos, que había que ver porno. Siempre alguien tenía un amigo con un primo que conocía a no sé quién. Desde ese momento comenzaba el complot que además de planear estratégicamente en casa de quién sería, incluía al selecto y muy reducido grupo de espectadores. Por eso puede afirmarse, sin mucho asomo de duda, que hasta bien entrados los dos mil y las computadoras, ningún cubano vio porno solo. Nunca. Para seguir leyendo…

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