Rafael Rojas: ·Mirta Aguirre y el barroco de Estado·

Frente al neobarroquismo, Aguirre esgrimía un barroco de Estado, asimilable a la ideología del Partido Comunista de Cuba, que celebró su primer congreso justo en 1975, año de la publicación del ensayo en Casa de las Américas. Aquel barroco de Estado estaba compuesto por dos piezas primordiales: el realismo popular de Nicolás Guillén y lo “real maravilloso” de Alejo Carpentier. Ambos escritores eran, para Aguirre, Marinello, Portuondo, Augier y Fernández Retamar, emblemas de una literatura nacional y, a la vez, continental. La canonización de Carpentier y Guillén en Cuba acompañaba la política editorial del Estado dentro y fuera de la isla, ya que sustentaba un tipo de autorización portadora de una idea excluyente de las poéticas literarias en la América Latina de la Guerra Fría. Para seguir leyendo…

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