Iván de la Nuez: ·El arte sin requisitos de Félix González-Torres·

Ese legado de González-Torres, con el que también se identifican Teresita Fernández, Ernesto Pujol, Allora y Calzadilla o Sarah Lucas, nos remite más a un método que a una forma específica. Pocas veces un artista tan austero consiguió marcar a gente tan distinta, sobre todo en un mundo que, tras su muerte, quedó dominado por una tecnología que él no llegó a conocer. Cabe detenerse, asimismo, en su precisión milimétrica a la hora de seleccionar, cocinar y digerir sus propias herencias, con ese portazo a los excesos pirotécnicos del multiculturalismo de su tiempo. Ahí queda su sofisticada conversión del espacio expositivo en una página en blanco, dispuesta unas veces para poblar y otras para evocar. Ahí esa gestualidad tan próxima a los ademanes de Severo Sarduy: también camagüeyano, también exiliado, también mezcla de escritor y artista visual, también fallecido de sida tres años antes que él. Para seguir leyendo…

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