Monica Baró: ·Agáchate, puja y tose·

Delante de mí no tuve una semejante sino un sistema. Un sistema militar represor. Fue el sistema quien me mandó a quitar la ropa, quien quiso saber si mi vagina o mi ano expulsarían una memoria flash o cualquier otro artefacto que pudiera colocar en peligro a mi país, quien trató mi cuerpo como una amenaza que podía parir o cagar un golpe de estado o tumbar la mismísima revolución. Mañana yo podría encontrarme en la calle con esa mujer, con los oficiales que revisaron pieza por pieza mis pertenencias, con los que me interrogaron o con los que me trasladaron en un vehículo hermético, enrejado y sofocante desde Baracoa hasta la unidad militar de Guantánamo, que no reconocería a nadie. Incluso podría ayudar a esa mujer, extenderle mi mano, si de pronto tropezara y cayera al suelo mientras camina por mi ciudad, o podría regalarle una entrada que me sobrara para una obra de teatro y comentar la obra a la salida y sonreírnos. ¿Se acordará ella de mí? Para seguir leyendo…

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