Magdalena López: ·De la carne y sus atributos. Carnofalogocentrismo en Cuba y Venezuela·

Fidel determina lo animal de manera doble: como lo opuesto del revolucionario; es decir, el gusano sacrificable o bien, como propiedad del poder, tal como sucede con las vacas superproductoras de leche con las que el líder alimentaría a la población. Tal dualidad valorativa habita una y otra vez en eso que el discurso oficial denomina “pueblo”. En nombre del pueblo se justifica la animalización de los indisciplinados, pero, al mismo tiempo, ese pueblo también debe ser bestializado para vaciar su propia soberanía y revertirla en obediencia. Esta paradoja animal se ve reelaborada en la siguiente litografía del cubano Rafael Zarza. Para seguir leyendo…

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