Pedro Marqués de Armas: ·Magnetismo animal en Cuba. Un paseo bibliográfico·

Con un poco de suerte y paciencia se descubren en la prensa crónicas, relatos y anuncios curiosos. Allá por 1848 comenzaron a aparecer en el Diario de la Marina los fragmentos del “Diario de un magnetizador” que operaba en La Habana por lo menos desde tres décadas antes. El autor de ese diario firmaba como Francisco de Paula y Goizueta, y entre las curaciones que reporta –casi siempre en mujeres jóvenes– cuenta la de la señorita Cecilia Valdés, que entonces vivía en la calle Prado. A primera vista resistente, más que nada por su extremo abatimiento y desesperanza, el magnetizador induce en ella sin embargo un estado de sonambulismo –no existía aún el término hipnosis ni nada parecido-, y ya en una segunda visita la hace hablar y contar sus penas, curándola de “todos sus males” tras siete “magnetizaciones”. Para seguir leyendo…

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