Ignacio Iriarte: ·De la Revolución al exilio, de La Habana a París. Los primeros años de Sarduy·

Muy cerca de Lezama Lima, que no se había cansado de señalar que el arte y la literatura eran el reservorio para un futuro mejor, con “El torturador” Sarduy retomó esta utopía estética al dejar en claro que la cultura es lo único que puede humanizar al hombre y sacarlo de la animalidad. Sorprendentemente, cruzó las dos herencias y les ofreció con esto una solución. Apoyó por un lado el humanismo revolucionario y por lo tanto siguió los caminos de la nueva cultura, y por el otro reinscribió la propuesta utópica de Lezama Lima y la empleó como una forma de explicar a los revolucionarios y sus enemigos tanto como un argumento sólido para destacar la importancia política del arte y la literatura. Para seguir leyendo…

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