Alejandro González Acosta: ·Iconoclastia cubana: una antigua tradición (I)·

La Noche de las Estatuas desmontadas es uno de los episodios más vergonzosos de la historia cubana de los últimos 60 años. Nadie sabe quién dio la orden —pero se supone— para que en medio de las sombras se procediera a remover varias esculturas de dos vías monumentales de El Vedado: la Avenida de los Presidentes (G) y el Paseo de los Alcaldes. En algún caso lo ejecutaron de forma tan torpe que, al arrancar la estatua del primer presidente de la república, Tomás Estrada Palma, el único a quien el pueblo le otorgó espontáneamente el título de “Don”, se quebrara la pieza, y quedaran hasta hoy los botines del prócer firmemente adheridos a la base, por lo cual el cubano chistoso lo bautizó como el “Monumento a los Zapatos”, quizá remedando sin saberlo el muy hermoso de igual nombre en Cartagena de Indias: “A mis zapatos viejos”. Para seguir leyendo…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s