Julio Lorente: ·César Castillo: La trama del verde olivo·

El pintor baja todos los días su monolítico edificio de estilo soviético en la zona 19 de Alamar, bajo la sospechosa mirada del jefe del CDR, señor que colecciona medallas y rencores, que piensa que el socio pintor “anda en algo”, síndrome de sospecha que el artista usa como valor agregado; intuición de un condenado que no ha cometido crimen. Sospecha que se acrecienta cada vez que el artista vuelve tarde en la noche de su destartalado estudio con algún lienzo que deja entrever alguna figura vestida de verde olivo, allí mismo el viejo vigilante, siempre a la espera, resopla, gruñe, deja caer alguna rancia ironía, el pintor lo mira, ríe, imagina al atalaya cederista en uno de sus cuadros; se le ha ocurrido una nueva idea y cierra la puerta. Hay que colar café para celebrarlo. Para seguir leyendo…

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