Leandro Estupiñán: ·Walterio Carbonell, el incendiario olvidado·

Una de las frases más reiteradas en el libro subraya que imperaba en Cuba una concepción libresca en lo que respectaba a la cultura nacional. “Todo parece indicar que nuestra cultura se encuentra reducida a unos cuantos libros escritos por los ideólogos esclavistas”. Achacaba las causas a la cátedra sentada por el historiador Ramiro Guerra y sus seguidores, a quienes llamó “enaltecedores de Parreño, Saco, Luz y Caballero”, personajes a los que diseccionaba con mortífero humor y temperamento sedicioso, llamándoles “figuras oscuras”, “esclavistas de la peor especie”, “esclavistas atormentados” o “enemigos de las revoluciones y de la convivencia democrática elevados a la categoría de dioses nacionales por los historiadores”. Para seguir leyendo…

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