Alejandro de la Fuente: ·A sus cien años, ‘El Profe’ Moreno Fraginals sonríe·

A diferencia de muchos historiadores cubanos que vivían atrapados en redes burocráticas en las que la subsistencia estaba inequívocamente ligada al asentimiento y la mediocridad más atroz, Moreno era una especie de electrón suelto, una rara avis que había logrado ser y florecer sin salpicarse demasiado en el lodo de la cultura oficial. Un dandi. Un picaflor criollo que lo mismo libaba en la nueva historiografía económica y la cliometría de los Estados Unidos, que en la demografía histórica de Cambridge, las arterias del marxismo clásico, la microhistoria italiana o la cotidianidad de la Escuela de los Annales. Al igual que los modernistas brasileños, Moreno practicaba, con desfachatez exhibicionista, una antropofagia metodológica y cultural que era la antítesis misma del dogma, el aburrimiento, la rigidez y la aplastante mediocridad de la cultura oficial. El Profe era un iconoclasta que, desde su obra, incineraba imágenes y figuras sagradas. Para seguir leyendo…

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