Orlando Hernández: ·Oscuridad de Roberto Diago Querol·

El Oráculo, 1949, de la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana (ver ilustración 10), aunque más pretencioso en su formulación, se halla asediado por referencias culturales y estilísticas que mediatizan ligeramente la libertad imaginativa que apreciamos en las Cabezas de Elegguá. Referencias a personajes o seres fabulosos de la mitología occidental vinculados a la producción de enigmas y vaticinios (Oráculo de Delfos, Esfinge de Tebas, etc.) y que se hallan implícitas en el título, se anteponen inevitablemente a cualquier posible lectura desde nuestras peculiares tradiciones adivinatorias de origen yoruba o bantú, ya que al menos a nivel general, la palabra oráculo tiende a llevarnos a esas regiones, y no, por desgracia, al mucho más cercano sistema adivinatorio de Ifá. Para seguir leyendo…

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