Frank Ajete Pidorych: ·Notas sobre el «desacato» en Cuba·

Como ilustra el reciente caso de Denis Solís González, puede ser relativamente sencillo encarcelar a un opositor de cubana paciencia y cabal dominio del español vernáculo. Aquellos que defienden que la libre expresión no debe interpretarse como derecho a la ofensa, no suelen mostrarse tan críticos cuando desde el propio gobierno se refieren a la oposición política como gusanosmercenariosvendepatriasgarrapatillasmalinches, términos todos incuestionablemente peyorativos. Y es que el desacato en Cuba es el monopolio de la ofensa; una forma de coerción para que la sociedad se muestre sumisa ante el poder coactivo estatal y sagrado; la regulación legal de aquel axioma fidelista que reza: «Fuera de la Revolución ningún derecho». En Cuba no se trata de límites a la libertad de expresión en aras de salvaguardar el derecho al honor, sino de reglas para que esa libertad de palabra sea unidireccional, y para que el resguardo del honor dependa la ideología del sujeto que lo detenta. Para seguir leyendo…

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