Ernesto Santana: ·Enrique Silvestre: un macabro teatro de máscaras en el río Havel·

Como el K de Praga, el K Silvestre no requiere estar muy delineado para ser nítido. Ni aparecer en cada cuadro. Entiéndase que no es un álter ego ni un ecce homo, sino una persona: una máscara de sí misma. Y estamos en Hennigsdorf. República Democrática Alemana. En este anfiteatro natural somos testigos de la trampa que la historia le tiende a K Silvestre, figurado aquí como un cuerpo, solo o múltiple, que se disuelve y se coagula en el agua del río Havel mientras trata de despertar en el otro lado. Para seguir leyendo…

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