Janet Batet: ·Religare: ritos personales para el final de un año·

La trenza de mi madre es como una promesa de amor decimonónica. Tiene una cinta traslúcida que se entreteje con el cabello soberbio de color miel que parece una serpiente, y es también un buñuelo recién horneado y la S que da nombre a mis hijos (esa letra mágica que presagia el religare). El Congo, del que todavía no entiendo cómo los topos nunca vieron su barba, es un hechicero. La panza inflada de parásitos lo convertía en un ser venerado por sus poderes mágicos. Los agujeros de las manos lo anuncian como guerrero. Hoy solo podemos imaginar que blandía una lanza con el brazo izquierdo, y que en el cuenco que hace su brazo derecho acodado, reposado sobre el vientre pletórico, aguardaban otras flechas por si eran necesarias para defender a la tribu. Para seguir leyendo…

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