María A. Cabrera Arús: ·Interviú a Juan Pin Vilar / Cuba, el país peor vestido del mundo·

Cuando comencé a trabajar profesionalmente en el medio, había una lucha entre la lentejuela y el blue jean, que expresaba criterios ideológicos más que estéticos. Yo estaba a favor del blue jean. Sin embargo, a los 57 años comprendo la necesidad de la lentejuela y lo hermosa y profesional que es la estética del cabaret, del gran show, inclusive del vedetismo en escena. La generación que conserva —todavía— el poder en Cuba, generalmente entendió el cabaret como un antro de putas y homosexuales drogadictos, con las honrosas excepciones de Juana Bacallao y Rosita Fornés. El liderazgo revolucionario, formado en la moral católica, estalinista y homofóbica, utilizó la ideología para estigmatizar el cabaret, el gozo y el pecado. Súmale a esto el fracaso económico que, en el fondo, es la verdad oculta detrás de esa cruzada, además de los tarros y llantenes de algunos dirigentes abandonados por mujeres muy hermosas. Para seguir leyendo…

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