María A. Cabrera Arús: ·Criticar y castigar: la academia, los fondos para la democracia y la prensa no estatal·

A diferencia de otros países —incluido el propio Estados Unidos— cuyos gobiernos por muy diversas vías también inciden en la información que sus ciudadanos manejan, en Cuba no existen fundaciones privadas o un sector empresarial con capital económico para financiar una prensa independiente que exponga otras perspectivas. Tampoco existe una sociedad civil organizada y con capital político para proponer reformas conducentes a ello. En cambio, el gobierno cubano sí cuenta con un extenso aparato propagandístico y mecanismos de censura, que pasan incluso por certificar quién es o no un artista, y por perseguir y a castigar a quienes proponen cualquier alternativa que pueda desestabilizar el statu quo. Por tanto, a pesar de las actuales deficiencias que pudiéramos señalarles a muchos de los medios no estatales y a los programas estadounidenses que los financian —¿qué proyecto no las tiene?—, la cancelación de dichos fondos que ahora se propone, partiendo de la idea de democracia que desde la academia manejamos, acarrearía la supresión del ejercicio de esta. Para seguir leyendo…

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