Antonio E. González: ·Enrique Pineda Barnet, el surreal que rodó «Cosmorama»·

En los últimos tiempos de su vida, Pineda Barnet trasuntaba una fragilidad física que enunciaba su paulatina y bella disolución. Como si en una suerte de «viaje a la semilla» o reencuentro temporal, remontara el laberinto proteico que deja avizorar por un momento en su cortometraje Cosmorama (1963), la primera obra cubana (perdida y reecontrada) de cine experimental, precursora innegable de la video creación en el país. Consonante con las animaciones coloristas de artistas como los alemanes Walther Ruttmann (Lichtpiel Opus 1 y 3, 1924) y Oskar Fischinger (Komposition in Blau, 1935), la propuesta de un Pineda Barnet debutante entonces en el mundo de las imágenes en movimiento, invita a visitar la obra escultórica cinética desarrollada en Cuba por el rumano Sandú Darié, pero desde una perspectiva eminentemente sensorial, cromática, abstracta. Bien lejos de exposiciones didactistas. Sonidos, formas difuminadas (en fuga), colores y movimientos, bastan para abordar un espacio mental depurado de cualquier figuracionismo. Para seguir leyendo…

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