Mauricio Mendoza: ·Entre ellos hay personas que agachan la mirada·

Las horas de espera en esa sala nos dieron a muchos ganas de fumar e ir al baño. Hubo oficiales, mayormente mujeres, que nos llevaron al baño y nos dejaron fumar. Recuerdo preguntarle a una que estaba vestida de civil si podía ir a fumar. Le dije: “Amor, ¿puedo ir a fumar?”, y su respuesta fue encabezada con la misma palabra “Amor”, con la calidez de una cubana igual que yo, que hace cola, coge una guagua, padece necesidades, y recibe órdenes. A mí me llevó al baño otra muchacha. Esta sí vestía de verde. Mientras fumaba mi cigarro tuve la necesidad de interpelarla, de preguntarle qué creía de lo que estaba pasando. (…) Me dijo simplemente: “Ustedes no paren de luchar y exigir sus derechos, algún día los jefes tendrán que escucharlos y entender sus razones”. Para seguir leyendo… (Imagen: Amegla).

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