Melissa C. Novo: ·Interviú a Jorge Ángel Pérez / La afonía de los vivos·

En este país a los homosexuales varones se les marginó mucho más que a ellas, sobre todo si hacían loas como Sara González. Fidel Castro no tildó nunca a Mirta Aguirre de «fenomenito». Recuerda que en el imaginario del «macho cubano» siempre está el famoso trío en el que se enreda un macho con dos «jevas» y todos interactúan gozosos. No tengo referencia alguna de que el Ché Guevara amonestara a un funcionario de Embajada si leía a Mirta Aguirre, como sí hizo con aquel que se desempañaba en la Embajada de Cuba en el Congo, cuando descubrió que el diplomático leía a Virgilio Piñera. Esa vez el argentino lanzó por la ventana el libro de Virgilio, y luego quiso saber quién leía allí a ese «maricón». El mismo Virgilio fue atacado por Raúl Roa, quien lo llamó «escritor del género epiceno», pero las mujeres lesbianas no padecieron tantos ataques como los hombres homosexuales. Para seguir leyendo…

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