Manuel Ballagas: ·Un joven dios de cabello revuelto·

Para cuando volví al sitio del mural, Chago ya estaba pintando. Era una imagen curiosa: un tipo tumbado en la playa, con las manos cruzadas detrás de la cabeza y una toalla tapándole la barriga y parte de las piernas. El sol calcinante del trópico salía a su espalda. Y por debajo de la toalla, a medida que Chago pintaba y pintaba, empezaba a salir algo también, algo largo, con catadura de serpiente o de… Para seguir leyendo…

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