Leandro Estupiñán: ·Guillén Landrián: demasiado creativo, demasiado negro, demasiado popular·

En una reveladora entrevista ofrecida al puertorriqueño Julio Ramos, publicada por la revista Chilena La Fuga, en 2013, Alfonso recuerda que para esos años el muy joven cineasta ya estaba colmado de conflictos. Había padecido la cárcel, pasó por las granjas de rehabilitación y sobrevivió el manicomio, un lugar recurrente en su vida a tal punto que a su salida de la Isla, en 1989, contaba con un expediente penal limpio de causas que constituyesen delitos, común o político; pero, desde los archivos de Mazorra recibió un documento donde se le diagnosticaba “esquizofrenia paranoide” desde los 35 años, enfermedad para la que él mismo, según cuenta su viuda, tenía una única respuesta: lo habían “esquizofrenizado” en la prisión de Isla de Pinos entre 1965 y 1966. Para seguir leyendo…

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