José Raúl Gallego: ·Colecciones·

Para la mayoría de los cubanos nacidos entre los años ochenta y los noventa, la palabra colección tiene un significado muy particular: libros que se llenaban de etiquetas y envolturas de los productos de consumo que a mediados de los noventa empezaron a aparecer en las “diplotiendas”, luego en las shoppings o que traían del extranjero en sus abultados maletines denominados “gusanos” —por su forma alargada— aquellos a los que años antes habían calificados de “gusanos” —por su forma de pensamiento. No podría explicar cómo, pero de un momento a otro la fiebre de las colecciones se extendió por todo el país. Ante la falta de juguetes, aquellos libros se convirtieron en uno de los entretenimientos por excelencia de los niños cubanos. En un contexto donde “resolver” se volvió la palabra de orden y el trapicheo reverdeció laureles como mecanismo de subsistencia, también los niños creamos nuestro propio “mercado negro” en torno a las colecciones. Para seguir leyendo… (Imagen: LMOA).

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