Monica Baró: ·Al margen·

En Cuba, yo soy una persona marginada. El ejercicio independiente de mi profesión, el periodismo, es considerado un delito. Cada texto que yo he publicado desde 2015 pudo haberme llevado a la cárcel por al menos un año. En 2003, durante la Primavera Negra, decenas de periodistas independientes fueron sentenciados a varios años de privación de libertad. En 2019, a Roberto de Jesús Quiñones lo detuvieron en el camino a una cobertura y lo condenaron a un año de prisión. Hacer periodismo independiente en Cuba es vivir con una soga al cuello. Incluso si no te encierran, no te salvas de enfrentar interrogatorios, multas, detenciones, cercos policiales en tu vivienda, amenazas, prohibiciones para salir del país, acoso en redes sociales, y otras medidas del vasto repertorio represivo cubano. Para seguir leyendo…

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