Salomé García: ·Iconoclasia de Estado·

La destrucción de obras de arte en Cuba, a causa del abandono sistemático y la negligencia institucional, no tiene consecuencias para lxs responsables. Un marco legal que permite la destrucción del patrimonio en un Estado totalitario, sin mecanismos externos de regulación, no solo abre la posibilidad a la destrucción intencionada de los objetos incómodos al poder, sino también al robo y tráfico de estas obras. Ante este panorama de desprotección del patrimonio en las instituciones creadas para su preservación, no deja de resultar indignante, aunque sorprende menos, que funcionarios del Ministerio del Interior roben y destruyan obras de arte como método represivo; práctica que, por otra parte, no es novedosa. Para seguir leyendo…

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