Alfredo Herrera Sánchez: ·Mi vida en Granma / Cómo sobrevivir en la máquina de propaganda de Cuba·

Lo que vi en el baño del cuarto piso del ‘Granma’ fue una cajita de madera con recortes del periódico destinados al trasero de los trabajadores. Luego comprobé que esos recortes eran colocados en todos los baños del edificio por el personal de limpieza. Pregunté a las muchachas de Recursos Humanos, a una asistente y a las periodistas más avezadas de Nacionales: nadie comprendía mi asombro. Limpiarme el culo con mi trabajo me resultaba cuando menos vulgar, pero quién era yo para cuestionar las tradiciones granmenses. A fin de cuentas, la legitimidad de una estupidez depende de su arraigo. Para seguir leyendo (Parte Uno, Parte Dos, Parte tres).

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