Ernesto Hernández Busto: ·Otero Alcántara o el disidente como ‘caso patológico’·

No se trata de un invento cubano, que en materia de represión ostenta una persistente condición segundona. Desde finales de los años cuarenta, en la Unión Soviética aquellos disidentes considerados especialmente peligrosos para el régimen eran enviados a hospitales psiquiátricos dirigidos por el Ministerio del Interior, donde recibían un tratamiento que incluía varias formas de tortura medicalizada: electroshocks, aislamiento, uso de drogas psicotrópicas, antipsicóticos e insulina. Sin excluir otro tipo de represión más directa, como las golpizas, o el uso de una sábana empapada que, al secarse y encogerse sobre la piel, provocaba un fuerte dolor. Para seguir leyendo…

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